Durante las semanas del 5 al 16 de marzo trabajaremos la campaña de sensibilización de la ONGD SED 2018. ¡Animaos a participar!

Desde hace unos años las campañas de educación para el desarrollo llevadas a cabo en nuestros centros escolares tienen un denominador común: el consumo responsable, enfocado desde diferentes puntos de vista (la alimentación, el medio ambiente, la moda, etc.). Hemos visto cómo los derechos de millones de personas se vulneran como consecuencia del acelerado ritmo de nuestros patrones de consumo, principalmente los de las sociedades que vivimos en países enriquecidos. El consumismo afecta a las posibilidades de desarrollo de las poblaciones y a la sostenibilidad de la tierra, con especial incidencia en los países empobrecidos.


En este curso queremos ser propositivas, invitando a nuestras comunidades educativas a llevar a cabo una vida sencilla con la que disfrutar de valores y experiencias que no giren en exclusiva alrededor del consumo, para no dañar el medio ambiente ni perjudicar las condiciones de vida de otras personas en el mundo ni las nuestras propias en un futuro no tan lejano.


Nos hemos acostumbrado a saturar nuestro tiempo con entretenimientos sofisticados o cargados de adrenalina, que causan estrés y generan residuos. Hemos desvirtuado el disfrute de nuestro tiempo de ocio, de los placeres sencillos de la vida... y trasladamos este mensaje a la infancia y a la juventud, que son quienes tienen más capacidad de transformar el futuro con sus acciones y sus reivindicaciones.


Durante este curso queremos proponer que existen otras formas de vivir y disfrutar de nuestro tiempo libre, que ahondan en valores y actitudes como el respeto, la solidaridad, la convivencia, la sencillez y el contacto con la naturaleza.


Queremos dar a conocer que el disfrute del ocio y del tiempo libre no es algo común a todas las personas del planeta, a pesar de ser un Derecho Humano. No debemos olvidar las implicaciones que nuestro ocio y tiempo libre tienen para otras personas que viven en países empobrecidos: nuestra forma de vida consumista implica que se vulneren los derechos de otras personas y se agoten los recursos, repercutiendo negativamente a otras partes del planeta. Así, contribuimos a modificar radicalmente estas sociedades y territorios, simplemente para satisfacer necesidades, a menudo muy ficticias.

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